Consumo de alcohol y daño hepático

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Consumo de alcohol y daño hepático


Durante la primera visita médica siempre pregunto al paciente ¿Bebe usted alcohol?  Y en más de una ocasión  han respondido fehacientemente: ¡No! solo una o dos cervezas al día o vino con las comidas.  Me parece increíble que muchas personas creen que la cerveza o el vino no son bebidas alcohólicas o que presentan cantidades ínfimas sin ninguna  importancia para nuestra salud.  Pues  ¡Sí señores, la cerveza y el vino también cuentan!

No hay un límite bien definido para el consumo de alcohol. En un estudio metaanálisis realizado en el 2010, demuestra que el riesgo de mortalidad por cirrosis hepática, aumenta con el consumo por encima de los 12-24g de etanol por día.  El límite  es muy bajo y por tanto siempre es mejor no consumir bebidas alcohólicas. No obstante, la pirámide de alimentación española  recomienda el consumo  responsable, ocasional y moderado. ¿Pero cuánto es moderado? Según la OMS el riesgo de consecuencias perjudiciales para la salud es  bajo si el consumo es  menor de dos unidades de bebida estándar de alcohol  diario en mujeres o tres en hombres. Una unidad estándar en Europa es aproximadamente 10g de alcohol esto es equivalente a una copa de 100-125ml de vino, una cerveza mediana (un quinto o caña de 200-250ml) o una medida de otras bebidas  de mayor graduación por ejemplo una copa de jerez o vermút de 60ml, medio whisky de 35ml o un carajillo de 25ml. En el siguiente cuadro os dejo una guía de unidades estándar de alcohol.

 

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Fuente: Fundación de Ayuda contra la drogadicción

El consumo diario de alcohol no solo aumenta el riesgo de enfermedad hepática: hepatitis alcohólica o cirrosis hepática con sus complicaciones, también presenta riesgo de  ocasionar una gran variedad de procesos inflamatorios y degenerativos que afecta todos los órganos como lo son:

  • Gastritis.
  • Pancreatitis aguda y crónica.
  • Cánceres de boca, faringe, esófago, hígado, páncreas, mama, entro otros.
  • Alteración de la absorción de vitaminas, grasas e hidratos de carbonos, anorexia y desnutrición.
  • Afectación cardiaca: Miocardiopatía, enfermedad coronaria, arritmias cardíacas.
  • Enfermedad cerebrovascular isquémica o hemorrágica
  • Afectación neurológica tanto del sistema nervioso central como del sistema nervioso periférico, demencia alcohólica asociado a déficit cognitivo, epilepsia, Polineuropatía  y Disautonomía alcohólica que se caracterizan por pérdida de fuerza muscular distal, parestesias (calambres, hormigueos) y dolor en ambas extremidades inferiores  principalmente puede sospecharse por los hábitos del paciente y si sufre algún tipo de síntoma predominantemente en la noche: diarreas nocturnas (que no puede controlar), hipotensión ortostática, palpitaciones, sudoración, descontrol de esfínteres, etc.
  • Afectación psiquiátrica con trastornos de ansiedad-depresión, de personalidad,  adaptación y esquizofrenia.
  • Disminución de la fertilidad en hombres y mujeres.
  • Durante el embarazo aumenta el riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro y de síndrome alcohólico fetal, caracterizado por defectos en el crecimiento y desarrollo (microcefalia, dismorfia facial, malformaciones cerebrales, cardiovasculares y genitourinario, etc.)

Por tanto concluyo diciendo que es difícil ser abstemio cuando consumir   bebidas alcohólicas es una costumbre arraigada socialmente; sin embargo, hacerlo con prudencia y solo en ocasiones es ser responsable y cuidadoso  de nuestra salud. Es mejor prevenir que lamentar.

Fuentes:

Rehm J, Taylor B, Mohapatra S, Irving H, Baliunas D, et al. Alcohol as a risk factor for liver cirrhosis: a systematic review and meta-analysis. 
Drug Alcohol Rev 2010;29:437–445. 


https://www.who.int/substance_abuse/publications/alcohol_atencion_primaria.pdf

Esos gases intestinales tan inoportunos

Esos gases intestinales tan inoportunos

Normalmente se producen gases en nuestro intestino debido al proceso de digestión, por el proceso de  fermentación de las bacterias intestinales sobre los sustratos de la dieta.  El volumen de gas en el tracto gastrointestinal es   alrededor de 200ml  que se libera al exterior por medio de eructos o a través  del ano  de 14 a 23 veces al día  tanto en individuos asintomáticos  como en aquellos que se quejan de presentar gases en estudios realizados. Los eructos, flatulencia, hinchazón y discomfort  abdominal  son atribuidos a estos gases inoportunos  y suelen ser motivos de malestar y desagrado por lo que muchas veces se acude  al médico. Aunque  en la mayoría de los  individuos la cantidad de gases es normal, estos  son más consciente de la presencia del mismo.

Cuando existe un aumento de la producción de gases intestinales puede deberse a varios mecanismos los más frecuentes son:

  • Deglución de aire o lo que llamamos aerofagia que puede ocurrir  durante la comida, sobretodo si comemos rápido o hablamos mucho al comer, al beber rápido o tomar líquidos con pajitas o cucharas. También al fumar, al tragar saliva que puede ser un signo de ansiedad, masticar chicle, chupar caramelos  e inclusa usar dentadura postiza floja o en mal estado.
  • Aumento de la producción de gas por la bacterias intestinales relacionado con aumento de la flora productora de gas conocido con el nombre de sobrecrecimiento bacteriano o por la malabsorción de nutrientes como ocurre en las intolerancias a azúcares como lactosa, fructosa y sorbitol.
  • Lesión inflamatoria de la pared del intestino como en la enfermedad celíaca, causas infecciosas, etc; trastornos como la Enfermedad por reflujo gastroesofágico y el síndrome de intestino irritable.
  • Procesos obstructivos de la luz intestinal.
 
Algunas recomendaciones que debes seguir son:
 
  • Respeta los  horarios de las comidas, come despacio y en un ambiente tranquilo.  Evitar tomar líquidos con las comidas, succionando con pajitas o con cucharas.
  • Evita el tabaquismo.
  • Disminuye o evita el consumo de alimentos flatulentos como vegetales (brócoli, repollo, coles en general, espárragos, alcachofas, coliflor), ciertas legumbres, cereales de grano entero como el trigo integral o salvado, bebidas gaseosas, productos como chicles  o caramelos  que contengan manitol, sorbitol o xilitol,  lácteos, algunas frutas o  zumos como de manzana, pera y melocotón. En este sentido yo recomiendo  ir probando y observar, ya que  puede que toleres bien  el brócoli o  pero quizás los vegetales de hojas verdes crudos como la lechuga no.  O intenta por unos días suprimir todos los alimentos con lactosa o frutas y estar atento a los cambios.
  • Puedes tomar infusiones digestivas a base de manzanilla, hinojo, anís estrellado, anís verde y menta.
  •  Preparados comerciales a base de simeticona pueden aliviar los síntomas. Y por favor NO tomes Omeprazol para los gases.  Recuerdo hace un tiempo en que era muy frecuente que el paciente comentase que lo venía tomando porque   el vecino, algún familiar o conocido se lo había recomendado. Hoy en día con la omeprazol-fobia que  ha emergido esto ha cambiado mucho. Más adelante en otro blog  les hablaré de los beneficios del omeprazol y por supuesto las desventajas de su uso, pero no todo lo que se dice por ahí es cierto.

Si estos síntomas persisten en el tiempo  a pesar de estas medidas o bien sea  que se acompañan de diarrea, perdida de peso o apetito, dolor abdominal, heces con sangre, fiebre o vómitos  ¡debes consultar a tu médico!

Fuentes:
Olsson S, Furne J, Levitt MD. Relationship of gaseous symptoms to intestinal gas production: Symptoms do not equal increased productionGastroenterology. 1995;108 Suppl:A28.
Tomlin J, Lowis C, Read NW.   Investigation of normal flatus production in healthy volunteers. Gut. 1991;32(6):665.