Síntomas gastrointestinales relacionados con la COVID 19

Estamos desde hace un mes toda la comunicad médica española implicada de uno o de otra manera, en este  brote de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) que ha producido esta terrible pandemia,  que conlleva al  síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2), reportado por primera vez en China, en diciembre de 2019,  y que ahora afecta a todo el mundo.   Hasta el día de hoy  13 de abril, se han notificado  1.860.011 casos confirmados  en todo el mundo  (en España 169.496) con la no despreciable suma de 114.983 fallecidos por este causa según el coronavirus dashboard.

Dado que el ARN del SARS-CoV-2 se detectó por primera vez en una muestra de heces del primer caso COVID-19 reportado en los Estados Unidos,  se ha prestado mucha atención al estudio y a la notificación de síntomas de infección  del tracto gastrointestinal por SARS-CoV-2.

De acuerdo con un estudio en el que se han incluido 1099 pacientes con COVID-19 confirmado por laboratorio en 552 hospitales en China, a partir del 29 de enero de 2020, se informaron síntomas tales como náuseas o vómitos, o ambos, y diarrea en 55 (5,6%) y 42 (3,8%) pacientes respectivamente.

No obstante, en  un estudio realizado por Lei Pan,  del Hospital de la Universidad Médica de Binzhou en Binzhou, China, y sus colegas del Grupo de Expertos en Tratamiento Médico de Wuhan realizaron un estudio descriptivo, transversal y multicéntrico en 204 pacientes que tenían COVID-19 confirmado por reacción en cadena de la polimerasa en tres hospitales de la provincia de Hubei desde el 18 de enero de 2020 hasta el 28 de febrero de 2020. Del total, noventa y nueve pacientes (48.5%) se presentaron en el hospital con síntomas digestivos como su principal queja. La mayoría de estos pacientes no tenían enfermedades digestivas subyacentes.  Presentaron diarrea (29.3%), vómitos (0.8%) y dolor abdominal (0.4%). 47% de todos los pacientes tenían síntomas digestivos y respiratorios y  6 pacientes (3%)  presentaban solamente síntomas digestivos.

Los pacientes con síntomas iniciales solo digestivos tardaron en acudir al centro hospitalario, al no presentar tos y fiebre que son los síntomas cardinales que indican estar contagiado. En este estudio, la presencia de síntomas digestivos parecían estar relacionados con peor evolución, solo el 34,3% de los pacientes con síntomas digestivos se habían recuperado   comparado  con 60% de los pacientes sin síntomas digestivos que se recuperaron rápidamente y fueron egresados.

Por lo tanto, hay que estar atento a la presencia de vómitos y diarrea. Sería conveniente que se realizara la prueba PCR de detección de COVID-19 a  todos los pacientes con síntomas gastrointestinales y  considerarse como caso sospechoso, tomando todas las medidas adecuadas de aislamiento y protección hasta que se descarte que esté contagiado, aún sabiendo las limitaciones que existen para realizarse esta prueba en la actualidad.

Fuentes: Clinical characteristics of COVID-19 patients with digestive symptoms in Hubei, China: a descriptive, cross-sectional, multicenter study. Lei Pan, Mi Mu, Pengcheng Yang, Yu Sun, Runsheng Wang, et al.  Am J Gastroenterol. Published online March 18, 2020.  Ver publicación

Implications of COVID-19 for patients with pre-existing digestive diseases.  Ren Mao,  Jie Liang, Jun Shen, Subrata,  Ghosh,  Lian-Ru Zhu, Hong Yang et al.  www.thelancet.com/gastrohep.  Published Online  March 11, 2020 Ver publicación

Marzo, mes de la prevención del Cáncer Colorrectal

Marzo, mes de la prevención del Cáncer Colorrectal

El cáncer colorrectal  (CCR)  es el segundo a tercer cáncer más frecuente a nivel mundial en ambos sexos, emerge de lesiones pre-cáncerosas llamadas pólipos situados en el colon o recto. Los signos de aparición pueden incluir sangrado rectal, sangre en las heces, cambios en el ritmo intestinal o perdida de peso.  Al realizar el despistaje del CCR, se puede prevenir  o diagnosticar precozmente.

El cribado o screening  es seguro y efectivo. Debe comenzar a partir de los 50 años en la población general, no obstante; si presentas un riesgo elevado debido a historia familiar de CCR o pólipos u otra enfermedad relacionada, es conveniente consultar con tu médico acerca de cuando debes iniciarlo y como sería el seguimiento.

Existen diferentes pruebas para realizar el cribado de CCR:

  • Colonoscopia: Se realiza a través de un endoscopio que consiste en un tubo flexible y muy delgado con una pequeña cámara en su punta, que permite visualizar de manera directa todo el colon y recto para hallar pólipos o cáncer. Es el método de elección más eficaz que permite detectar lesiones y tratarlas precozmente.
  • Sigmoidoscopia flexible: La endoscopia se realiza solo para evaluar la parte final del colon (1/3) que corresponde al sigma y recto.  Si se observan lesiones, debe completarse la colonoscopia.  En algunos  programas de cribado se contempla realizar  cada 5 años, junto con la evaluación de sangre oculta en las heces anual.
  • Pruebas basadas en estudio de las heces: Es una prueba muy sencilla y económica que puedes realizar en casa a través de dos métodos disponibles, el test inmunoquímico y el test de sangre oculta en heces o prueba del guayaco;  que deben ser realizadas cada 1 a 2 años.

Existen otras pruebas especiales que no se realizan de rutina al no estar disponible en todos los  centros sanitarios o por el costo que suponen:

  • Estudio de ADN fecal: Permite detectar en las heces partes celulares atípicas o anormales y ADN que sugieran malignidad o la presencia de pólipos.
  • La colonoscopia virtual o colono tomografía computarizada es un estudio radiológico que permite obtener imágenes del recto y colon.

En España, el cribado se realiza  a partir de los 50 años, a través de la determinación de sangre en las heces por el método inmunohistoquímico cada 2 años si es negativo. Si el resultado es positivo, se realizará colonoscopia y el seguimiento será de acuerdo a las lesiones encontradas.

Si  tienes esta edad o más y no has recibido algún comunicado  para realizar la prueba en las heces, no dudes en preguntar a tu médico. 

Fuente:
https://www.cghjournal.org/article/S1542-3565(19)31391-6/pdf

Fibra dietética y sus beneficios

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Fibra dietética y sus beneficios

Al hablar de fibra dietética  nos referimos  a  sustancias que se encuentran en alimentos comestibles  de origen vegetal formadas principalmente por hidratos de carbono y derivados que son resistentes a la digestión en el intestino delgado pero que una vez  llegado al colon son   hidrolizadas y fermentadas por la flora intestinal.  De acuerdo a esta característica se diferencian en  dos grandes  grupos:

            1. Fibra insoluble de escasa fermentación y no viscosa, constituida por  lignina y polisacáridos no almidón como celulosa y hemicelulosa,  que retienen poca agua y aportan volumen a las heces, permiten que sean más suaves y se movilicen mejor a través del colon; a pesar de que no se consideran laxantes, aceleran el tránsito intestinal, de esta manera ayudan a disminuir la concentración y el tiempo de contacto de potenciales carcinogénicos con la  mucosa del colon.  Se recomienda en caso de estreñimiento y problemas de hemorroides. 

            2. Fibra soluble de  mayor fermentación y viscosidad,   constituid  por polisacáridos no almidón como mucílagos, gomas y pectinas;  almidón resistente,  inulina,  oligosacáridos  como fructooligosacáridos (FOSs)  y galactooligosacáridos (GOSs) y disacáridos. Los efectos derivados de la viscosidad de la fibra son  responsables de sus acciones sobre el metabolismo lipídico e hidrocarbonado y en parte al potencial anticarcinogénico. 

Las propiedades conocidas de la fibra son:

Al  atrapar  agua en el intestino producen una especie de gel, cuya  viscosidad  envuelve a los nutrientes  logrando  retardar la absorción de glucosa, aminoácidos y lípidos.  

  • Esto representa un  papel importante en la modulación de la respuesta glicémica, reduce el riesgo de de desarrollar diabetes y ayudan a controlar  los niveles de azúcar en sangre en personas diabéticas tipo 1 y 2.
  • Se unen a los ácidos biliares que intervienen en la absorción de las grasas  por lo que disminuye los niveles de colesterol malo y reduce el riesgo de enfermedad cardíaca coronaria e infarto, de un 40 a 50% comparado con los que consumen poca fibra en la dieta. 
  • Aumentan la sensación de saciedad por el enlentecimiento del vaciamiento gástrico por la fibra soluble lo que ayuda al control del peso.

El  proceso de fermentación por las bacterias intestinales genera productos  como ácidos grasos de cadena corta (AGCC)  y gases: hidrógeno, dióxido de carbono y metano que junto a la fibra misma presentan un efecto prebiótico:

  • Es decir promueven el crecimiento selectivo con cambios en la composición y actividad de las bacterias   que conforman la microbiota intestinal, cuyo equilibrio es relevante en la regulación de nuestro sistema inmunológico.
  • Liberan ácido láctico que disminuye el PH colonico.
  • Presentan un  efecto antiinflamatorio y bactericida evitando la proliferación e invasión por gérmenes patógenos.
  • Contribuyen a eliminar el amonio tóxico y
  • pueden incluso producir vitaminas del grupo B.

Los AGCC son absorbidos en más del 90% por el colonocito, junto a la absorción de agua y sodio y participan en la fisiología del colon: 

  • Son  fuente de energía para las células del colon principalmente el butirato.
  • Estimulan la producción de moco, absorción de iones y producción de bicarbonato.
  • Poseen efecto antiinflamatorio al disminuir la producción de citoquinas proinflamatorias e
  • inhiben  la proliferación de células del colon relacionadas con el origen  de lesiones cancerígenas por lo tanto disminuye el riesgo de CCR.

¿Cuánta fibra necesitas?

La cantidad recomendada de fibra es de 20 a 35 gramos por día. Puedes leer el etiquetado de los alimentos,  en el que te indican la cantidad de fibra por ración.

Además la fibra está presente en muchos alimentos sin procesar como frutas, vegetales, tubérculos  y legumbres. 

Debes evitar el exceso de fibra principalmente fermentable por el riesgo a sentirte distendido y lleno de gases, o si padeces del síndrome de intestino irritable. 

Si no estás acostumbrado a consumir alimentos con fibra lo mejor es iniciar con poca cantidad e ir aumentando progresivamente la cantidad probando  tolerancia.

Un exceso de fibra también es contraproducente ya que puede disminuir la absorción de minerales como hierro, calcio, cobre y zinc.

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¿Padeces de estreñimiento? Estas serían las recomendaciones en cuanto al consumo de fibra:

¡Desayuna bien!  Olvídate solo del bocadillo o el sandwich y café,  el desayuno es una comida que puede contener alimentos con una gran fuente de fibra, como son los cereales integrales y  frutas que ayudan a combatir el estreñimiento como la ciruela, kiwi y naranja.

Si sufres de estreñimiento y eres de lo que no te gusta mucho las frutas o vegetales, añade suplementos naturales a tu dieta como el salvado de trigo  una o dos cucharadas (una cucharada puede contener 1.6g de fibra), siempre tomando mucha agua al día (aproximadamente 2.5 litros diarios).

También dispones de suplementos comerciales a base de psyllium, metilcelulosa,  y dextrina del trigo pero la mayoría  de estos son a base de fibra soluble por lo que debes iniciar con cantidades muy pequeñas y aumentar gradualmente hasta que tu ritmo deposicional se regularice con heces suaves, ya que si inicias tomando grandes cantidades puedes presentar molestias abdominales e hinchazón por gases.

 

Ejemplos de alimentos con fibra insoluble:

Trigo entero o salvado de trigo, cereales integrales, vegetales de hoja verde oscura, apio o céleri, zanahoria, espárragos,  pimientos, patatas.

 Alimentos con fibra soluble:

Frutas como manzanas, aguacate, calabaza, plátano, frambuesas y otras frutas cítricas; avena, cebada, legumbres.

Sin embargo, muchos alimentos contienen una mezcla de fibra insoluble y no soluble. 

Algunos Alimentos con fibra de poca fermentación  recomendados para los que tienen problemas de hinchazón, gases o síndrome de intestino irritable: Semillas de líno, chía, quinoa, arroz integral, lentejas, almendras, avellanas, cacahuetes, brócoli, berenjenas, judías verdes, zanahoria, col rizada, espinacas,  zanahorias, plátano, fresas, arándanos, fresas y frambuesas.

Y conociendo todos los beneficios de la fibra ¿a qué esperas para iniciar una dieta alta en fibra?

Fuentes:

Jane Muir. An Overview of Fiber and Fiber Supplements for Irritable Bowel Syndrome. Gastroenterol Hepatol (N Y). 2019 Jul; 15(7): 387–389.

Jensen MK, Koh-Banerjee P, Hu FB, et al. Intakes of whole grains, bran, and germ and the risk risk of coronary heart disease in men. Am J Clin Nutr 2004; 80:1492. 


 E. Escudero Álvarez y P. González Sánchez. La fibra dietética.  Nutr. Hosp. (2006) 21 (Supl. 2) 61-72 

Consumo de alcohol y daño hepático

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Consumo de alcohol y daño hepático


Durante la primera visita médica siempre pregunto al paciente ¿Bebe usted alcohol?  Y en más de una ocasión  han respondido fehacientemente: ¡No! solo una o dos cervezas al día o vino con las comidas.  Me parece increíble que muchas personas creen que la cerveza o el vino no son bebidas alcohólicas o que presentan cantidades ínfimas sin ninguna  importancia para nuestra salud.  Pues  ¡Sí señores, la cerveza y el vino también cuentan!

No hay un límite bien definido para el consumo de alcohol. En un estudio metaanálisis realizado en el 2010, demuestra que el riesgo de mortalidad por cirrosis hepática, aumenta con el consumo por encima de los 12-24g de etanol por día.  El límite  es muy bajo y por tanto siempre es mejor no consumir bebidas alcohólicas. No obstante, la pirámide de alimentación española  recomienda el consumo  responsable, ocasional y moderado. ¿Pero cuánto es moderado? Según la OMS el riesgo de consecuencias perjudiciales para la salud es  bajo si el consumo es  menor de dos unidades de bebida estándar de alcohol  diario en mujeres o tres en hombres. Una unidad estándar en Europa es aproximadamente 10g de alcohol esto es equivalente a una copa de 100-125ml de vino, una cerveza mediana (un quinto o caña de 200-250ml) o una medida de otras bebidas  de mayor graduación por ejemplo una copa de jerez o vermút de 60ml, medio whisky de 35ml o un carajillo de 25ml. En el siguiente cuadro os dejo una guía de unidades estándar de alcohol.

 

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Fuente: Fundación de Ayuda contra la drogadicción

El consumo diario de alcohol no solo aumenta el riesgo de enfermedad hepática: hepatitis alcohólica o cirrosis hepática con sus complicaciones, también presenta riesgo de  ocasionar una gran variedad de procesos inflamatorios y degenerativos que afecta todos los órganos como lo son:

  • Gastritis.
  • Pancreatitis aguda y crónica.
  • Cánceres de boca, faringe, esófago, hígado, páncreas, mama, entro otros.
  • Alteración de la absorción de vitaminas, grasas e hidratos de carbonos, anorexia y desnutrición.
  • Afectación cardiaca: Miocardiopatía, enfermedad coronaria, arritmias cardíacas.
  • Enfermedad cerebrovascular isquémica o hemorrágica
  • Afectación neurológica tanto del sistema nervioso central como del sistema nervioso periférico, demencia alcohólica asociado a déficit cognitivo, epilepsia, Polineuropatía  y Disautonomía alcohólica que se caracterizan por pérdida de fuerza muscular distal, parestesias (calambres, hormigueos) y dolor en ambas extremidades inferiores  principalmente puede sospecharse por los hábitos del paciente y si sufre algún tipo de síntoma predominantemente en la noche: diarreas nocturnas (que no puede controlar), hipotensión ortostática, palpitaciones, sudoración, descontrol de esfínteres, etc.
  • Afectación psiquiátrica con trastornos de ansiedad-depresión, de personalidad,  adaptación y esquizofrenia.
  • Disminución de la fertilidad en hombres y mujeres.
  • Durante el embarazo aumenta el riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro y de síndrome alcohólico fetal, caracterizado por defectos en el crecimiento y desarrollo (microcefalia, dismorfia facial, malformaciones cerebrales, cardiovasculares y genitourinario, etc.)

Por tanto concluyo diciendo que es difícil ser abstemio cuando consumir   bebidas alcohólicas es una costumbre arraigada socialmente; sin embargo, hacerlo con prudencia y solo en ocasiones es ser responsable y cuidadoso  de nuestra salud. Es mejor prevenir que lamentar.

Fuentes:

Rehm J, Taylor B, Mohapatra S, Irving H, Baliunas D, et al. Alcohol as a risk factor for liver cirrhosis: a systematic review and meta-analysis. 
Drug Alcohol Rev 2010;29:437–445. 


https://www.who.int/substance_abuse/publications/alcohol_atencion_primaria.pdf

Esos gases intestinales tan inoportunos

Esos gases intestinales tan inoportunos

Normalmente se producen gases en nuestro intestino debido al proceso de digestión, por el proceso de  fermentación de las bacterias intestinales sobre los sustratos de la dieta.  El volumen de gas en el tracto gastrointestinal es   alrededor de 200ml  que se libera al exterior por medio de eructos o a través  del ano  de 14 a 23 veces al día  tanto en individuos asintomáticos  como en aquellos que se quejan de presentar gases en estudios realizados. Los eructos, flatulencia, hinchazón y discomfort  abdominal  son atribuidos a estos gases inoportunos  y suelen ser motivos de malestar y desagrado por lo que muchas veces se acude  al médico. Aunque  en la mayoría de los  individuos la cantidad de gases es normal, estos  son más consciente de la presencia del mismo.

Cuando existe un aumento de la producción de gases intestinales puede deberse a varios mecanismos los más frecuentes son:

  • Deglución de aire o lo que llamamos aerofagia que puede ocurrir  durante la comida, sobretodo si comemos rápido o hablamos mucho al comer, al beber rápido o tomar líquidos con pajitas o cucharas. También al fumar, al tragar saliva que puede ser un signo de ansiedad, masticar chicle, chupar caramelos  e inclusa usar dentadura postiza floja o en mal estado.
  • Aumento de la producción de gas por la bacterias intestinales relacionado con aumento de la flora productora de gas conocido con el nombre de sobrecrecimiento bacteriano o por la malabsorción de nutrientes como ocurre en las intolerancias a azúcares como lactosa, fructosa y sorbitol.
  • Lesión inflamatoria de la pared del intestino como en la enfermedad celíaca, causas infecciosas, etc; trastornos como la Enfermedad por reflujo gastroesofágico y el síndrome de intestino irritable.
  • Procesos obstructivos de la luz intestinal.
 
Algunas recomendaciones que debes seguir son:
 
  • Respeta los  horarios de las comidas, come despacio y en un ambiente tranquilo.  Evitar tomar líquidos con las comidas, succionando con pajitas o con cucharas.
  • Evita el tabaquismo.
  • Disminuye o evita el consumo de alimentos flatulentos como vegetales (brócoli, repollo, coles en general, espárragos, alcachofas, coliflor), ciertas legumbres, cereales de grano entero como el trigo integral o salvado, bebidas gaseosas, productos como chicles  o caramelos  que contengan manitol, sorbitol o xilitol,  lácteos, algunas frutas o  zumos como de manzana, pera y melocotón. En este sentido yo recomiendo  ir probando y observar, ya que  puede que toleres bien  el brócoli o  pero quizás los vegetales de hojas verdes crudos como la lechuga no.  O intenta por unos días suprimir todos los alimentos con lactosa o frutas y estar atento a los cambios.
  • Puedes tomar infusiones digestivas a base de manzanilla, hinojo, anís estrellado, anís verde y menta.
  •  Preparados comerciales a base de simeticona pueden aliviar los síntomas. Y por favor NO tomes Omeprazol para los gases.  Recuerdo hace un tiempo en que era muy frecuente que el paciente comentase que lo venía tomando porque   el vecino, algún familiar o conocido se lo había recomendado. Hoy en día con la omeprazol-fobia que  ha emergido esto ha cambiado mucho. Más adelante en otro blog  les hablaré de los beneficios del omeprazol y por supuesto las desventajas de su uso, pero no todo lo que se dice por ahí es cierto.

Si estos síntomas persisten en el tiempo  a pesar de estas medidas o bien sea  que se acompañan de diarrea, perdida de peso o apetito, dolor abdominal, heces con sangre, fiebre o vómitos  ¡debes consultar a tu médico!

Fuentes:
Olsson S, Furne J, Levitt MD. Relationship of gaseous symptoms to intestinal gas production: Symptoms do not equal increased productionGastroenterology. 1995;108 Suppl:A28.
Tomlin J, Lowis C, Read NW.   Investigation of normal flatus production in healthy volunteers. Gut. 1991;32(6):665.